¿Traición o descarte a sus principios?

La inestabilidad de Ollanta

Un país en vías de crecimiento como el Perú, que ha respondido positivamente a la proyección internacional gracias al modelo económico implementado durante los 90’s, no puede pensar en darse el lujo de arriesgar todo lo ganado, solo para complacer a ciertos sectores resentidos de nuestra sociedad, donde poco importan los planteamientos técnicos y los proyectos conjuntos que se hayan firmado con empresas extranjeras y capitales nacionales con anterioridad.

Perú, que es hoy considerado como un país integrado al mundo gracias a sus propios méritos, no debería permitir un cambio de 360º, ya que no solo significaría la paralización del país, sino que generaría caos y retraso debido a la retracción económica, tal como coinciden analistas y politólogos, tras intentar descifrar la lógica de la denominada “Hoja de Ruta”, que al parecer “ahora sí”, sería el modelo por el cual apuestan los nacionalistas en un eventual gobierno suyo.

Jugando al descarte
“Analizando su nuevo plan de gobierno, se puede apreciar una preocupante contradicción, cuando se señala que se respetará el estado de derecho, pero líneas más adelante encontramos una fuerte tendencia a aplicar el cambio de Constitución”, manifestó el Presidente de la CONFIEP, Humberto Speziani, quien advirtió que el segundo tema es el de la renegociación del contrato del lote 88 de Camisea que fue anunciado por el mismo Ollanta en numerosas oportunidades.

Incluso el consecutivo cambio en el Plan de Gobierno presentado por el representante de Gana Perú, ha generado malestar en un sector de los votantes, ya que “no inspira confianza” debido a que el único plan de trabajo a favor del país es el primero, el cual se encuentra registrado en el Jurado Nacional de Elecciones.

Ante esta realidad, los empresarios salieron a advertir que se trataría de una burda estrategia para conseguir la presidencia y posteriormente elegir que acuerdos de gobernabilidad entablarían con algunos sectores que coincidan con el perfil nacionalista.

Todo por las encuestas
La Hoja de Ruta establecida, evidencia que Humala quiere llegar a gobernar a como de lugar, tratando de agradar al votante, sin embargo otro de los detalles que se contempla es la referida a la economía nacional de mercados donde se establece más aranceles a ciertos productos, el cual traería como consecuencia precios más altos en los artículos que se importen, generando desconcierto en la ciudadanía.

Temores fundados
Aparte de su ‘Hoja de Ruta’ no podemos obviar el fantasma del ‘Andahuaylazo’ que lo persigue donde fallecieron 4 policías en la asonada que protagonizó su hermano Antauro. De igual forma sus nexos cercanos con el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hace peligrar la libertad de expresión en un eventual gobierno humalista.

Ollanta crece desde la izquierda mimetizándose con el temperamento peruano que después de un duro periodo de violencia, no quiere confrontaciones que pongan en riesgo su seguridad. En ese trayecto, el candidato del nacionalismo busca ponerse a la sombra de instituciones formales y personalidades distantes, que lo miran con desconfianza y preocupación, para seguir alentando un mismo discurso.

Los que piensan así, alguna vez plantearon que la salida a la crisis nacional consistiría en renunciar a la Independencia y convertir al Perú en un nuevo Puerto Rico: es decir, un Estado Libre-Asociado de los Estados Unidos, asegurando que el régimen más apropiado para el Perú en las condiciones actuales, debiera ser no una República con gobierno elegido, sino una Monarquía al estilo España, o ciertos países de Europa Occidental, Escandinavia o el Japón.

Ad Portas de decidir quien nos gobernará, se nos presenta una vez más el eterno planteamiento de la distribución más justa de los recursos económicos, dirigidos especialmente a quienes pertenecen a los estratos más marginados de la sociedad, el cual cada año se vuelve más difícil de manejar.

Lo más interesante del reciente discurso de Ollanta Humala, fue cuando hizo alusión a la conducta del primer mandatario al acusarlo de responsable del continuismo de la corrupción, “Esto ocurre cuando un Presidente, quien se supone tiene que dar el ejemplo en el país, permite que esta ingrese al propio Palacio”, refirió.

Esperemos que el ex militar, quien puso de testigo a Dios y a personalidades, se acuerde de todos sus compromisos de llegar al poder y cumpla sus 12 promesas, las cuales presento “para despejar las dudas que puedan haberse generado por una u otra razón”, tras sus cambios en la política de gobierno, ya que de lo contrario será el propio pueblo el encargado de recordárselo cada día de su vida.

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