“Fuego Cruzado” ayudó a trabajador del Mercado Huamantanga

Solano Benítez Paucar (42), un humilde padre de familia que se gana la vida como triciclero, fue el nuevo protagonista del segmento “Vidas Extremas”, de Fuego Cruzado. Él, contó con la ayuda de la modelo Andrea Iglesias, quien vivió en carne propia las carencias de su hogar.

Solano es padre de 2 niñas y vive en la pobreza extrema. Trabaja como triciclero llevando carga y personas en el mercado de Huamantanga de Puente Piedra, pero con los 15 ó 25 soles diarios que gana, no le alcanzan para solventar sus necesidades básicas.

Él llega a su trabajo a las 5 de la mañana, para poder llevar los productos que descargan los camiones hasta los puestos del mercado, y durante el resto del día, prosigue su trabajo llevando gente en su triciclo hasta la puerta principal del centro de abastos.

Este padre de familia, vive la parte más alta del Asentamiento Humano 31 de diciembre y para tomar el microbus debe bajar por un empinado cerro. Una vez dentro del mercado, debe pagar 5 soles diarios a la línea “Alcotanes” para poder trabajar con su triciclo.

Solano nació en Huancavelica y llegó a Lima junto con su esposa a probar suerte. Se instalaron en un terreno invadido de Pachacutec, donde viven ahora, pero todavía no tienen agua y desagüe; la luz desde hace 2 semanas empezaron a instalarla y ya tiene de forma provisional. Compran agua de los camiones cisterna que llegan hasta la parte baja del cerro y de ahí deben subirla como puedan.

Su esposa Silvia trabaja construyendo maniquíes en un taller cercano a su casa y gana 10 soles por día más almuerzo y cena. Solano y su esposa no cuentan con electrodoméstico alguno. Sin embargo, sus ganas de salir adelante son visibles. Silvia sueña con iniciar su propio taller de fabricación de maniquíes y Solano con tener otra herramienta de trabajo que pueda tener más ingresos como un mototaxi.

La situación extrema en la que viven, hace que sus hijas se enfermen por la misma arena y basura que rodea la zona. Hace algunos meses Linda, la hija menor, empezó a tener manchas en la piel, pero por la falta de dinero, solo pudieron llevarla a la farmacia.

Comentarios