"Las oportunidaes no tocan dos veces"


Johnny Cobos, Gerente General de Piero's del Perú:
“Las oportunidades no tocan dos veces”


Nadie en su familia imaginó el éxito que tendría el hijo mayor de los Cobos Espinoza cuando decidió entrar 'así como jugando' al rubro de la pastelería fina y las tortas.
Por aquel entonces Johnny, un joven de 14 años, vivía precariamente en el distrito de Comas junto a sus padres y hermanos pero esto no fue impedimento para darle rienda suelta a sus ganas de salir adelante y hacer empresa en nuestro país, pese a las duras críticas que provenían de su propio hogar.

“Desde muy niño tuve las ganas de aprender y hacer tortas, mi tía Rosa era la 'maestra' de la familia y por eso le debo a ella todo lo que se ahora”, nos cuenta este exitoso empresario de Lima Norte.

Su primer pedido de torta lo tuvo a los 15 años y fue gracias a la señora que vendía jugos en el mercado. Ella se quejaba de que su proveedor no le traía los encargos, por lo que estaba en busca de otra persona que le pudiera abastecer. Fue en ese instante que Johnny 'se lanza al ruedo' y asume el primer reto de hacer una torta de chocolate.

“Al principio le dije a la señora que no había problema, pero la verdad era que no tenía ni la más mínima idea de cómo se elaboraba una. Fui corriendo donde mi tía Rosa para pedirle que me enseñe y con los pocos instrumentos que tenía pude hacer una torta”, refiere. Y es que debido a su situación, tuvo que superar incluso la ausencia de una batidora y los moldes apropiados.

Un mercado con muchas posibilidades
Su capital inicial fue S/. 50.00 y es que según su punto de vista “la pastelería –en aquel entonces- era un rubro donde no se necesitaba mucho dinero y donde además el mercado no estaba del todo satisfecho”.

Luego del éxito obtenido tras la primera venta, esta misma señora le comienza a pedir variedad. Es ahí donde el segundo pedido fue un keke, para luego pasar a una torta helada, que por obvias razones su preparación necesitaba de una batidora.

“Mi tía tenía una pero en la vida me la iba a prestar. Para mi familia acceder a ese artículo era todo un lujo, por lo que era imposible en ese momento. Sin embargo recordé que mi mamá preparaba en verano milkshakes, mezclando en la licuadora la leche y las frutas. Fue en ese instante que vi el instrumento de salida a mis problemas”, manifiesta.

Todo iba bien hasta que un nuevo pedido llego. Ahora el reto era mayúsculo y estaba en problemas. Su clienta le pidió un chifón y para lograr su volumen era necesaria una batidora.

Triste por ver que no podría cumplir con el pedido y que su clienta se iría con otro proveedor, salió a caminar por el mercado. En eso vio a un 'ponchero' preparar la mezcla de su producto ayudándose de un enorme resorte. Presuroso se acercó a preguntarle donde consiguió el artefacto y por 5 soles en el mercado central, consiguió uno.

“Priorice el anhelo de mis padres”Si bien se sentía cómodo al ver lo bien que le iba, esto era más un pasatiempo que un verdadero negocio. Sus ingresos de venta eran de S/. 2.50; 3.00 por keke y entre S/. 8.00 y 9.00 soles por torta, con lo que no compensaba el costo de inversión. Los gastos aumentaron y debió dejar la pastelería para dedicarse a estudiar y cumplir con el sueño de sus padres.

“Ellos querían que como hermano mayor de el ejemplo y que tenga estudios superiores. Opté por la profesión de Psicología y para costear mis gastos en mis ratos libre me dedique a hacer taxi”, indica.

En una de esas tantas carreras subió una señora con muchas tortas y le comento que ella no sabía hacerlas y por eso prefería comprarlas para luego revenderlas. Fue en ese instante que averiguó más y cuando terminó de descargar las cajas dijo, “no se preocupe yo seré su próximo proveedor”; la señora lo miro y se río mucho, porque en ese tiempo 'no era muy varonil' ver a un hombre hacer postres.

Luego de varios minutos consiguió varios pedidos y aunque refiere que eran muy inferiores a los que ahora produce, esta convencido de que fue aceptado solo por ver sus ganas de trabajar.

Un duro golpe
Uno de aquellos días mientras preparaba sus tortas, su padre se acercó a la cocina y le recriminó su actitud. “Esa vez mi padre trajo tamales para el desayuno y yo no pude atenderlo; mi padre no me lo perdonó y me recriminó mucho, me dijo que perdía mi tiempo y que nunca sería alguien en la vida. Eso me dolió, pero seguí terco en mi trabajo porque sabía que aquí si había negocio. Hoy he logrado instalar la sucursal número ocho de Piero's en Lima Norte y dos más en las zonas más exclusivas de la capital bajo otro nombre”, menciona.

Cosechando éxitos
Actualmente Piero's cuenta con una moderna planta de pastelería fina en la zona de Shangri-La, Puente Piedra, donde hace un promedió de 2,000 tortas diarias y esta próxima a inaugurar la segunda pues los pedidos aumentan siendo su meta 10,000. Tras 21 años en este negocio, los reconocimientos han sido muchos de los cuales podemos destacar:

• Ganador del Concurso de Tortas FEPAN 2003.
• Poseedor del actual Record Guinness por la torta más grande del mundo.
• Cinco años consecutivos de reconocimiento como la empresa líder de Lima Norte por la empresa Peruana de Opinión Pública (POP)
• Premio al Empresario Emprendedor por el Ministerio de Trabajo
• Premio a la Mejor Empresa Peruana del Año

Comentarios