lunes, 28 de agosto de 2017

Nuevo Orden Mundial busca el “control total de la humanidad”

Su objetivo es crear un gobierno único y fascista, enemigo de los nacionalismos

Se busca mantener al resto del globo en la ignorancia y la división para fomentar conflictos

El Nuevo Orden Mundial es una teoría conspirativa que afirma la existencia de un plan diseñado con el fin de imponer un gobierno único - colectivista, burocrático y controlado por sectores elitistas- a nivel mundial.

En un celebre discurso pronunciado en el 2007, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció el fin “del orden mundial liberal”, sostenido según él por las potencias occidentales con fines de dominación global. Sus críticas fueron para la OTAN, amenazante desde sus posiciones en Europa del este.
Sin embargo, el término Nuevo Orden Mundial (NWO) ha sido utilizado por numerosos políticos a través de los siglos, y es un término genérico utilizado para referirse a una conspiración mundial orquestada por un grupo muy poderoso e influyente de organismos y que incluye a muchas de las personas más ricas del mundo, los principales líderes políticos, y la élite empresarial, así como los miembros de la llamada nobleza europea (dominada por la Corona británica), cuyo objetivo es crear un mundo, un Gobierno (fascista), despojado de los límites nacionalistas y regionales, que sea obediente a su agenda.
Su intención es efectuar un control completo y total sobre todos los seres humanos en el planeta y para reducir drásticamente la población del mundo en dos tercios.
Lo que mucha gente cree que es “opinión pública” es en realidad un guion diseñado cuidadosamente y propaganda para obtener una respuesta deseada del comportamiento del público. Encuestas de opinión pública son realmente tomadas con la intención de medir la aceptación del público a los programas previstos del Nuevo Orden Mundial.
MODUS OPERANDI
Los conspiradores del Nuevo Orden Mundial manifiestan su agenda a través de la hábil manipulación de las emociones humanas, especialmente el miedo. En los siglos pasados, se han utilizado en repetidas ocasiones un artificio que el investigador del Nuevo Orden Mundial y autor David Icke ha caracterizado en su último libro, El Mayor Secreto, como problema, la reacción y la solución.
La técnica es la siguiente: los estrategas crean el problema – financiero, por ejemplo -, y crean una “oposición” de grupo para estimular la agitación en un poder político establecido (país soberano, región, continente, etc.) que desean afectar y creando así las facciones opuestas en un conflicto. En las últimas décadas, los llamados grupos de la oposición suelen ser identificados en los medios de comunicación como “luchadores por la libertad” o “libertadores”.
El conflicto se presenta a la escena mundial por el control de medios de comunicación con un aluvión de fotos e informes de cintas de vídeo de las atrocidades horribles y sangrientos sufridas por los civiles inocentes. El grito que surge es “Algo se tiene que hacer” y esa es la deseada reacción.
Después, ofrecen la solución mediante el envío de “fuerzas de paz” de Naciones Unidas (Bosnia) o “fuerzas de la coalición” de la ONU (la Guerra del Golfo) o bombarderos de la OTAN y las tropas de tierra (Kosovo), o de los militares a la “búsqueda de armas de destrucción masiva”, que por supuesto nunca se encuentran. Una vez instalado, el “mantenimiento de la paz” nunca se va.
La idea es que las tropas de tierra del Nuevo Orden Mundial controlen todos los principales países o zonas estratégicas donde haya resistencia significativa a la toma de posesión del Nuevo Orden Mundial.
Magnates integran el Nuevo Orden Mundial
La parte empresarial del Nuevo Orden Mundial está dominado por los banqueros internacionales, los magnates del petróleo y multinacionales farmacéuticas, así como otras corporaciones multinacionales. La Familia Real de Inglaterra, es decir, la reina Isabel II y la Casa de Windsor, “son jugadores de alto nivel en la oligarquía que controla los estratos superiores del Nuevo Orden Mundial”. Los centros neurálgicos para la toma de decisiones de este esfuerzo se encuentran en Londres (en especial la City de Londres), Suiza-Basilea y Bruselas (sede de la OTAN)
El de las Naciones Unidas, junto con todos los organismos que trabajan bajo el paraguas de la ONU, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), son jugadores de tiempo completo en este esquema. Del mismo modo, la OTAN es un instrumento militar del Nuevo Orden Mundial.
Los líderes de los principales países productores, como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Italia, Australia, Nueva Zelanda, etc. (los miembros del “G7/G8″) son participantes en esta conspiración. Sudamérica no ha sido la excepción y algunos líderes nos hacen ver que podrían también estar involucrados en este sucio negocio.

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