domingo, 26 de marzo de 2017

Trujillo y Huarmey continúan sumidos en la desolación

Cientos de familias continúan viviendo en carne propia la pérdida y destrucción que trajo el huaico hasta sus dominios. Las masas de agua generadas por las inundaciones, aún permanecen estancadas y emanando olores fétidos debido al colapso de drenajes, letrinas y basurales que van incubando un sin fin de enfermedades.


Alcaldes están inubicables tras la desgracia
Pobladores viven entre lodo, plagas y aguas putrefactas 

En la quebrada de San Ildefonso, en El Porvenir (Trujillo), 800 familias lo han perdido todo; 500 familias de los sectores Armando Villanueva y de las faldas del cerro El Mirador y Víctor Raúl, también han sido afectadas; así como los sectores de Gonzáles Prada (Río Seco) y Buenos Aires.

Del mismo modo, tres kilómetros que comprende las calles Atahualpa e Hipólito Unanue, han quedado completamente inundadas por lo que se hace más difícil la entrega de ayuda humanitaria.

La falta de medicina es otro de los problemas que urge solucionar, pues los hongos y bacterias, también están en el medio ambiente a través del polvo generado por el barro seco contaminado, donde la leptospirosis se forma y se transmite al inhalar sus partículas; derivando en intensas fiebres, urticarias, afecciones en los ojos y bronquios.

La falta de luz y agua hacen aún más difíciles los días, al igual que la aparición de insectos y sapos que ponen aún más nerviosa a la población por el posible brote de alguna enfermedad.

El drama de Mampuesto
La furia de la naturaleza también se ensañó con el Cementerio de Mampuesto, donde un deslizamiento procedente de la quebrada San Ildefonso, inundó el campo santo ubicado en el límite de los distritos de El Porvenir y Florencia de Mora.

Fue unas horas antes de que quedara completamente sumergido, que el Perú y el mundo conoció el caso de una desesperada madre que intentando salvar el cuerpo de su pequeño hijo, cavó un hueco para tratar de proteger su cajón, el cual finalmente quedó sepultado bajo varios metros de lodo y rocas.

Pérdidas millonarias
La industria del calzado también se ha visto paralizada en un 90% desde hace dos semanas, debido a que las carreteras están cerradas y aún no se repara el puente Virú. Debido a ello, se estima que 10 mil microempresarios que viven del calzado han perdido sus talleres, casas y bienes bajo el lodo de los huaycos.

Las autoridades de la Región La Libertad, han manifestado que son más de 60 mil los pobladores damnificados a causa del desborde de los ríos.

Actualmente, en la zona de El Porvenir ya se habilitaron albergues donde se realizan ollas comunes y poco a poco va llegando parte de la ayuda humanitaria destinada del Gobierno Central. Sin embargo la ausencia de los alcaldes hace más lento este proceso, quedando aún muchas zonas sin ayudar.

Huarmey clama por ayuda urgente
La urbanización Neri en Huarmey también ha sido duramente castigada. En el sector de La Victoria y Santo Domingo, el barro aún no ha podido ser removido superando el metro de alto.

“Estamos viviendo en el cerro con nuestras familias porque nuestras casas han quedado inutilizables y se pueden caer, no hay máquinas para limpiar las calles y el alcalde aún no nos ayuda. Aquí los más afectados son los adultos mayores y niños, por ser los más vulnerables a las enfermedades. 

Hoy se cumplen 12 días de espera sin respuesta, y la situación ya se torna inmanejable. Las donaciones llegan por pocos y no en las mismas cantidades, por lo que las pugnas para obtener los alimentos han motivado varios conflictos entre los pobladores.

Dentro de las cosas positivas que habrá para esta semana, destacamos la instalación de un hospital de campaña, para atender a los heridos y enfermos, ya que el Hospital Nacional del Ministerio de Salud quedó totalmente inundado; así como más puntos de acogida para evitar que la población siga sufriendo en medio de la inmundicia y la destrucción.

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