viernes, 10 de febrero de 2017

Perú sumido en la vergüenza mundial por escándalo Toledo-Odebrecht

  •         El mundo ha puesto sus ojos en el Perú a la espera de más revelaciones



Causando gran indignación no solo a los peruanos, los diversos medios escritos y electrónicos del mundo vienen dando cuenta sobre la difícil situación que atraviesa el Perú tras la confirmación de que el ex presidente Alejandro Toledo Manrique, autodenominado luchador contra la corrupción, es el principal protagonista de uno de los mayores escándalos de corrupción que haya tenido nuestro país.




Como se sabe, la Fiscalía Anticorrupción a cargo del magistrado Hamilton Castro ingresó a la casa del ex mandatario encontrando documentación y dinero que corroboraría las declaraciones del colaborador eficaz y de la banca de Panamá, Costa Rica y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. 




Los hechos narrados por el colaborador eficaz, coinciden con la información proporcionada en el acuerdo de colaboración suscrito por la empresa Odebrecht con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, según la resolución del juez Richard Concepción Carhuancho que autorizó el allanamiento de la casa del ex presidente Alejandro Toledo.




Los tramos de la Interoceánica Sur 2, 3 y 4 fueron adjudicados el 23 de junio del año 2005 por Proinversión a tres consorcios, entre nacionales y extranjeros.




El tramo 2 que une Urcos-Inambari, y el tramo 3 en la ruta Inambari–Iñapari, se adjudicó al Consorcio Interoceánica que integraban las empresas Odebrecht, Graña y Montero, JJC, Ingenieros Civiles y Contratistas Generales.




El tramo 4 que une la vía Inambari–Azángaro se adjudicó al Consorcio Intersur, conformado por las empresas Andrade Gutiérrez, Camargo Correa, Queiroz Galvao, Upac, Super Concreto y Málaga Hermanos.




Este hecho, solo es comparable con otros escándalos de talla mundial como el del ex presidente Alberto Fujimori en Perú y otros mandatarios como Park Geun-Hye (Corea del Sur), Fernando Lugo (Paraguay), Dilma Rousseff (Brasil), Christian Wulff (Alemania); así como también Fernando Collor de Mello (Brasil) y Abdalá Bucaram (Ecuador) solo por nombrar algunos, dejan un triste precedente en donde la ambición y hambre de poder, acaba con toda voluntad de ayuda y compromiso con el pueblo. 




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