miércoles, 1 de junio de 2011

¿A qué le teme Susana Villarán?

Lima, la ciudad que una vez fue ejemplo de orden, crecimiento y desarrollo, hoy se estanca ante una gestión que a seis meses de haber asumido el cargo, no puede controlar la presencia de ambulantes, prostitución en sus calles, robos y el aún caótico transporte en sus principales avenidas. Buscando respuestas paras saber porque la nueva administración que representa la alcaldesa Susana Villarán, es incapaz de controlar lo que ocurre en su jurisdicción, buscamos a dos de sus regidores para obtener respuestas a estas interrogantes.

Promesas al vacío
Entre los ofrecimientos que realizó la Sra. Susana Villarán en campaña y por las que muchos de los limeños apostaron por ella, estuvo el Bono Alimenticio para combatir las deficiencias presentadas en el programa nacional del Vaso de Leche. Este ‘plus’ ascendiente a S/. 100.00 por familia que viva en las zonas más tugurizadas del Cercado, fue atractivo en teoría, pero en la realidad el dilema empezó con la interrogante ¿de dónde sacar dinero para regalar?, el cual demostró la falta de previsión y estudio para hacerlo realidad, y del que actualmente se prefiere evadir.

La segunda promesa estuvo enfocada en la Seguridad Ciudadana, la cual dijo, iba a coordinar con la policía, alcaldes y serenos, implementándolos con el equipo necesario para ayudar a vigilar. En la actualidad los despidos continúan contra los miembros de serenazgo y aún no se decide por donde enfrentar el creciente problema del pandillaje, los robos, secuestros, y actos vandálicos que han convertido en zonas altamente peligrosas las calles de nuestra ciudad.

El Reordenamiento del Transporte, que pareciera haber empezado con un buen pie, al darle prioridad al Metropolitano para circular por algunas avenidas; corre el riesgo de fracasar. Esto como consecuencia a que esta exclusiva línea de transporte público, pierde el 50% mensual de sus ingresos, debido a que no puede cubrir los altos costos que demanda su manutención, tal como lo confirma el regidor Jaime Salinas.

“Actualmente el Metropolitano debería transportar por lo menos unos 600 mil pasajeros, solo para mantener costos, y trasladar un millón de pasajeros, para obtener ganancias. Sin embargo desde que empezó hasta el día de hoy, son un poco más de 280 mil las personas que han usado su servicio, registrado más pérdidas que ganancias, debido a la competencia representada en las combis y obnibuses que paran en cualquier esquina, cobran menos y que recorren el mismo tramo. Si esto continúa así es muy probable que en 6 meses el servicio quiebre y todo porque no se ejecutaron medidas oportunas”.

Incapacidad gerencial
Consultando sobre la real participación del equipo técnico de Villarán, en la distribución y elaboración de proyectos, el regidor Jorge Villena, coincide con su colega Salinas, al referir que todo el problema radica en el “modus operandi”, que tiene la Alcaldesa de Lima.

“Ella (Susana Villarán) esta muy ideologizada, se ha rodeado de personas similares, dejando de lado el tema pragmático. Lamentablemente sus decisiones son manipuladas y evidencia una verdadera falta de liderazgo al momento de tomar decisiones cruciales”, sostiene.

Otro de los graves errores que afirman, se hace común durante las sesiones de consejo, es su “intolerancia, arrogancia, autosuficiencia y evidente reivindicación ideológica izquierdista extrema, cerrándose ante las opiniones de los contrarios”.

“Susana no negocia ella llega a acuerdos, dice ‘se hace como yo quiero o no va’, aquí se ve que el discurso va por un lado y los hechos por otro, no hay voluntad para concertar y ello puede terminar con una revocación por parte del pueblo, tal como lo refleja el contundente 75% de desaprobación”, comenta Jaime Salinas.

¿Influencias peligrosas?
Para nadie es un secreto que la regidora Marisa Glave, el regidor Rafael García Melgar, el Gerente Municipal, Miguel Prialé y el Teniente Alcalde, Eduardo Zegarra; tienen casi siempre la última palabra durante las reuniones de trabajo del consejo metropolitano. De igual forma, la hija de Susana Villarán, Soledad Piqueras, juega un rol importante con sus ideas y sugerencias. De esta forma son ellos los que prácticamente decidieron que es “lo más importante para Lima”, tal como se vio con la aprobación de una importante partida financiera para las obras de remodelación en la playa La Herradura (consistente en compra de palmeras y bancas) así como la ampliación de la sede social de el club El Bosque en el distrito de Surco.

Lo que se viene
Tal como estuvo estipulado, el año pasado el Estado declaro en proceso de transferencia a los órganos que integran los sectores de Salud y Educación a la Municipalidad de Lima, para que éste los administre, como parte del proceso de descentralización en pos de una mejor atención. Si bien esto se dará en forma progresiva, el Consejo limeño aún no ha demostrado la capacidad, ni el debido estudio técnico elaborado, que de visos de un futuro promisorio a favor de los sectores mencionados. Muy aparte hay que recordar que aún no se ha podido solucionar el problema que existe con el Hospital de la Solidaridad en San Juan de Lurigancho, con lo cual ya es un mal precedente, si lo que se quiere es controlar a dos sectores tan importantes para la población.

Temores fundados
A seis meses de haber iniciado su gestión, Susana Villarán aún teme la sombra dejada por su antecesor Luis Castañeda Lossio. Obras, proyectos y su presente imagen en los limeños, es su principal ‘Talón de Aquiles’ en este momento, motivo por el cual se ha empeñado tanto ella como sus consejeros, en mandar retirar las placas de varios obras realizadas y hasta de la posibilidad de cambiarle el nombre a los Hospitales de la Solidaridad, así como los colores que identificaron a su gestión. Su principal bandera de lucha y a la que se aferrará por un tiempo más es el caso Comunicore, para tratar de bajar las posibilidades de un triunfal regreso que le deje una “mancha” en su curriculum, con miras a futuras incursiones políticas.

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