miércoles, 18 de marzo de 2009

Rocío Castro Morgado y su visión ...


Literata peruana nos cuenta el inicio de su pasión por la poesía y la narrativa
Rocío Castro Morgado y su visión A través del cristal


Sonriente y con una sencillez digna de admiración, Rocío Castro Morgado, la ganadora del Premio COPÉ 2008 nos recibe para contarnos sus inicios, éxitos y remembranzas de aquel barrio puentepedrino donde paso su niñez.

“Cuando estaba en secundaria y empezamos a leer los clásicos de la literatura, quedé impactada con los versos de Manrique y la musicalidad de Bécquer”. Por aquel entonces los primeros ensayos de Rocío fueron pensamientos inspirados en el amor, la pérdida y la muerte, que según sus propias palabras, “rondan siempre a todos los poetas”.

Recuerda que adoptó el precepto de Jorge Luis Borges, “la literatura puede ser reducida a unas cuantas metáforas como las de la vida y la muerte”, para luego mimetizarse con algo de narrativa y poesía clásica. No oculta su admiración hacia José María Euguren, Martín Adán, y Eielsen, a quienes cataloga como extraordinarios, además del maestro César Vallejo.

Así fue como Rocío Castro comenzó a interiorizar la literatura hasta hacerla suya, luego le dio vida a poemarios como Húmeda piel (2001) y Fábula del grial con castillo, dragón y princesa (2007), el cual fue muy criticado por su sobrina Ivana de siete años quien se quejó de no entenderlo por ser un libro difícil para su corta edad.

"Le dije que iba a escribir un libro para ella. Un libro para una niña de siete años de edad que pueda ser también interesante para una persona de setenta", sostiene la poeta. "Y es que Ivana -refiere- ama a los animales, siempre está indagando sobre ellos y me ha contagiado un poco ese interés”, declara.

Es así como nace “El zoo a través del cristal”, donde plasma cómo es el mundo en el que vivimos y qué es lo que tenemos que cuidar en él. “El zoo a través del cristal intenta reflejar la relación del ser humano con los animales, con el entorno en el que vive y la manera como debemos intentar descubrir y forjar nuestro propio animal interior, comenta.

“Todos somos parte de este mundo, hay más vida y valores que nos une y de ellos debemos aprender”.

Es casualmente esta última obra con la que decide probar suerte en la I Bienal de Novela y de la XIII Bienal de Poesía, donde para su sorpresa gana el “Premio Copé Internacional 2008”.

Unos meses después de haber recibido elogios por su trabajo, ella misma manifiesta que aún continúa en una constante búsqueda de su “yo” interior. Confiesa que le falta tiempo para continuar escribiendo, pero afirma que las ideas están bien grabadas en su memoria. “Amo mi trabajo como directora de la Pre Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Jesuitas, por lo que no es fácil partirme en dos. Sin embargo se que habrá un tiempo libre por ahí para poder seguir escribiendo”, indica.


TIEMPO DE ANIDAR
Como cada primavera
en una claraboya del ático
aún cerrada
por los últimos soplos del viento invernal
una paloma anida.
Cuando los débiles rayos
de sol
traspasan la bruma
del cielo limeño
descascarando la pátina opaca y húmeda
del aire
y le prestan cierta aureola de concreción
a los objetos
ella
con canto grave y pausado
me espabila
para recordarme
que es tiempo de ovar.


Hija predilecta

Ya en un plano más personal, Rocío trae a su memoria aquella inolvidable niñez vivida en el distrito de Puente Piedra. Los estudios realizados en el colegio Augusto B. Leguía y las experiencias que le toco pasar.

“La familiaridad y calidez que había, además de la cercanía, nos hacía ser como una gran familia. Se que el distrito a crecido muchísimo y ahora experimenta el inicio de un gran desarrollo económico, pero pese a estos adelantos, continúo sintiendo ese espíritu de superación y valoración de lo nuestro que pocos lo tienen”, manifiesta.

“Puente Piedra es un distrito al que recuerdo con mucho cariño, gran parte de las cosas que ahora sé las aprendí ahí”.

Como anécdota trae a la memoria aquellos días donde el colegio fue presa de un fuerte terremoto en la capital y tuvo que continuar sus estudios sentada sobre un ladrillo.

“Tras el terremoto que sufrió Lima, recuerdo que nos dejo una escuela casi destruida, tuvimos que sentarnos de a tres en las pocas carpetas que aun quedaban y otras veces en ladrillos hasta que nos trajeran bancos y sillas. Fue allí donde entendí la importancia de aquellas cosas que nos rodean y que a simple vista parecen no tan importantes”, menciona.

También evoca su breve paso por la actuación junto a los amigos del distrito, y de quienes guarda recuerdos inolvidables. “En la época de mi adolescencia había mucha inquietud cultural como ahora. Recuerdo que estaba un grupo llamado ATC de Félix Flores y el CAFTE de Freddy Quevedo donde participe”, añade.

Finalmente dejó abierta la posibilidad de apoyar cualquier iniciativa cultural futura a favor de Puente Piedra si es que es convocada. “Me parece una gran idea el volver a retomar el amor por el arte en este distrito y manifiesto mi total disposición en apoyarlos si deciden darle vida a este proyecto”, concluyó.

EL DATO: Rocío Castro Morgado, hizo maestría en literaturas Hispanas y un Diplomado en Estudios de Género, en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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